52 • Julio | Agosto 2026 • abasto.com • INDUSTRIA ALIMENTOS POR RON MARGULIS E ntra en una tienda. Abre una aplicación. Echa un vistazo a una promoción. El comprador no distingue entre canales: ve una sola marca, una sola experiencia y una sola expectativa. Esa expectativa es sencilla: que sea fácil, coherente y relevante. El comer- cio unificado es la forma de cumplir esa promesa. Para los minoristas y las marcas hispanas, no se trata solo de mantenerse al día, sino de conectar con una base de clientes digitalmen- te activa, culturalmente orientada y muy fiel cuando se le atiende bien. El problema no es la estrategia: la mayoría de los minoristas entienden la idea. El problema es la ejecución. Aún hay demasiadas cadenas que tratan las tiendas y el ámbito digital como mun- dos separados. Los compradores se dan cuenta. Y no les gusta. Por dónde comenzar Empieza por el marketing y la comer- cialización. Si tu anuncio semanal pro- mociona mangos, más vale que estén en la entrada de la tienda. Si una marca CPG financia una campaña digital, ese producto necesita presencia en las es- tanterías. La alineación no es compli- cada, pero sí requiere disciplina. Piensa en el recorrido del compra- dor: ve una promoción en su teléfono al mediodía y entra a tu tienda después del trabajo. Si el mensaje cambió o el producto no está, perdiste el impulso. La coherencia cierra la venta. Los com- pradores hispanos, además, responden a la autenticidad: la señalización bilin- güe, los expositores culturalmente re- levantes y las promociones localizadas no son un extra. Son imprescindibles. La importancia de los sistemas conectados La tecnología es donde muchos mi- noristas se aceleran o se estancan. El comercio unificado exige que las pla- taformas de punto de venta, inventa- rio, comercio electrónico y fideliza- ción se comuniquen en tiempo real. La precisión del inventario es la base: si el sistema dice que hay producto pero la estantería está vacía, se rom- pe la confianza y nada más importa. El móvil es especialmente crítico: para muchos consumidores hispa- nos, el smartphone es la principal herramienta de compra. Las aplica- ciones, los cupones móviles y los mo- nederos digitales deben funcionar a la perfección. El valor de los empleados No subestimes el papel de los emplea- dos. La tecnología no sustituye a las personas: las hace más eficaces cuando están bien formadas. Los dependientes deben saber cómo funcionan los pedi- dos online, cómo se activan las promo- ciones y cómo asistir a un comprador que usa su móvil en el pasillo. Equipar- los con dispositivos portátiles y acceso al inventario en tiempo real, y darles autoridad para resolver problemas, marca la diferencia. Un dependiente bien formado puede convertir un artículo agotado en una venta salvada: recomienda una alternativa, localiza existencias o ayuda al cliente a hacer un pedido online. Eso es el comercio unifica- do en acción. El surtido consistente completa la ecuación: no se puede prometer una experiencia fluida si la gama de productos falla. ] El comercio minorista hispano no es uniforme. Las preferencias regionales, el país de origen y la demografía local influyen en lo que se vende. Los datos deben guiar las decisiones sobre el sur- tido, pero el conocimiento local debe refinarlas. Aquí es donde la colaboración con los socios co- merciales se convierte en venta- ja competitiva. La planificación conjunta en- tre marcas y minoristas debe incluir objetivos compartidos para la interacción digital, la ejecución en tienda y la alinea- ción promocional. Las marcas aportan datos de compradores y financiación; los minoristas, retroalimentación del mundo real. Cuando esa colaboración funciona, los resultados son concretos: mayor frecuencia de visita, mayor tamaño de cesta y una conexión más profunda con un cliente que valora tanto la comodidad como la cultura. Con los hispanos, no hay una solución única para todos El comercio unificado ya no es opcional para los minoristas hispanos
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