56 • Julio | Agosto 2026 • abasto.com POR GRACE AGOSTINO P ara los consumidores hispanos la co- mida nunca es solo comida. Es memo- ria. Es identidad. Es familia. Es el olor de algo familiar, el sonido de una cocina, la voz de alguien que te recuerda al hogar. Es precisamente por eso que el audio es una de las herramientas más poderosas —y menos utilizadas— para las marcas de ali- mentos hispanas en la actualidad. Mientras muchos especialistas en marke- ting se enfocan en las plataformas visuales, a menudo pasan por alto una verdad simple: el audio es donde vive la cultura. Está en la música, el idioma, el humor, el ritmo de la conversación. Está en las voces de confianza que la gente invita a sus rutinas diarias. Para las audiencias hispanas, el audio no es pasivo. Es personal. Viaja con ellos: en casa mientras cocinan, en el auto al llevar a los niños a la escue- la, en el trabajo, en la tienda. Esa presencia constante crea algo que a la mayoría de las plataformas les cuesta ofrecer a gran escala: familiaridad, frecuencia y confianza. Y eso es profundamente importante para las marcas de alimentos. Porque en catego- rías como los dulces y las botanas —donde las decisiones suelen ser emocionales, im- pulsivas y arraigadas en los hábitos— las marcas no solo compiten por la atención. Compiten por la memoria. Un empaque bellamente diseñado puede llamar la atención. Pero es la exposición re- petida y la resonancia cultural lo que impul- sa a alguien a buscar tu producto una y otra vez. El audio se encuentra justo en el centro de ese ciclo. Conecta con los consumidores en momentos de la vida real que se alinean de manera natural con el comportamiento de consumo: El audio matutino se alinea con las ruti- nas del desayuno y los rituales del café. La programación de la tarde conecta con los antojos y las decisiones rápidas de botanas. La escucha nocturna a menudo se vin- cula con el tiempo en familia, las comidas compartidas y los antojos consentidos. Cómo las marcas ganan a través de la narración auditiva La cultura vende Estas no son “impresiones” abstractas. Son momentos contextuales donde el men- saje se siente relevante en lugar de disrup- tivo. Pero el contexto por sí solo no es sufi- ciente. El verdadero factor diferenciador es quién entrega el mensaje. En los medios hispanos, las personalida- des importan. Los locutores, DJs y creadores no son solo voces; son influenciadores de confianza dentro de sus comunidades. Sus recomendaciones tienen peso porque se construyen sobre años de conexión, consis- tencia y entendimiento cultural. Cuando una voz de confianza comparte una historia personal sobre un producto —cómo recuerda a su hogar, cómo les en- canta a sus hijos, cómo aparece en su vida diaria—, ese mensaje se percibe de otra ma- nera. Se siente real. Y esa autenticidad es lo que impulsa al consumidor a probarlo. Las marcas más inteligentes no están tratando al audio como un canal aislado. Lo están integrando en un ecosistema más amplio, conectando los mensajes al aire con activaciones en tienda, contenido en redes sociales y alianzas con influenciadores para crear un recorrido del consumidor (consu- mer journey) sin fricciones. Y eso comienza por presentarse en los lu- gares donde la cultura se vive todos los días, porque en este mercado, la cultura no solo define las preferencias. La cultura vende. Grace Agostino es vicepresidenta sénior (SVP) de Ventas y Comunicaciones Corporativas en Nueva Network, impulsando el crecimiento a través de soluciones de audio, medios y marketing culturalmente relevantes. • INDUSTRIA ALIMENTOS
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