12 • Julio | Agosto 2026 • abasto.com Lo que dicen quienes las venden El problema es lo que las propias empresas fabrican- tes de ESL afirman en sus presentaciones comercia- les. La Unión Internacio- nal de Trabajadores Unidos de Alimentos y Comercio (UFCW, por sus siglas en inglés) recopiló declaracio- nes de ejecutivos del sector que resultan reveladoras. Andrew Lutinsky, de Pricer, uno de los mayores fabricantes de ESL, lo expli- ca sin rodeos: las etiquetas pueden “bajar el precio para maximizar las ventas o, si es necesario, subirlo para maximizar el margen. Todo esto puede suceder dinámi- camente en el estante”. Ted Clark, de Toshiba Glo- bal Commerce Solutions, agrega que “los minoristas buscan formas de mejorar su rentabilidad y con estas etiquetas pueden cambiar los precios dinámicamente cuando quieran”. El grupo SOLUM, otro fabricante, va más directo todavía: la mayor ventaja de las ESL es “la reducción del costo laboral”. Los consumidores no confían La encuesta es reveladora. El 68% de los consumidores teme que las etiquetas digi- tales y los precios dinámicos aumenten el costo de alimen- tos y productos esenciales. Pero la cifra más llamativa es otra: el 67% de los votan- tes estadounidenses apoya prohibir esta tecnología y los precios de vigilancia en los supermercados, con respal- do transversal entre partidos. Las grandes cadenas avan- zan con la implementación mientras los consumidores, agobiados por la inflación, no les creen cuando prometen no abusar de la tecnología. La desconfianza tiene fundamento: el 72% de los encuestados dijo no tener fe en que los supermercados usen la tecnología de mane- ra responsable. Una ola legislativa se levanta La reacción política llegó rápido. El Congreso y las legislaturas de 12 estados han presentado proyectos de ley para prohibir las ESL y los precios de vigilancia en supermercados. El Senado de Nueva York ya dio un paso histórico: Maryland aprobó una ley que prohíbe los precios de vigilancia en supermer- cados, aunque críticos señalan que tiene brechas importantes. Nueva York, Nueva Jersey e Illinois es- tudian legislación similar. En el Congreso federal, los senadores Ben Ray Lu- • Continúa de la pág. 10 ján (Nuevo México) y Jeff Merkley (Oregon) lideran el proyecto de ley Stop Pri- ce Gouging in Grocery Stores Act. Luján advirtió: “Con los aumentos de precios impulsados por la guerra comercial, el Congreso tie- ne que actuar para asegu- rar que las tecnologías se usen para mejorar la vida de los estadounidenses, no para que gasten de más en los supermercados”. Los trabajadores, en la mira Más allá del bolsillo del comprador, hay otro flan- co abierto: el empleo. La UFCW, que representa a más de 800,000 trabajado- res de supermercados en Norteamérica, advierte que las ESL amenazan directa- mente los puestos de trabajo de los empleados que hoy se encargan de actualizar pre- cios y orientar a los clientes en el piso de ventas. ¿Buena tecnología? Los defensores de las ESL aseguran que la tec- nología también puede usarse para descuentos de lealtad, promociones rápidas y alertas de in- ventario bajo, lo que be- neficia tanto al operador como al consumidor. En Noruega, la ca- dena Coop reportó un aumento del 15% en la satisfacción de los clien- tes tras instalar ESL, gracias a información más clara sobre produc- tos y alergias. El problema no es cómo trabaja la pantalli- ta. El problema es quién controla el algoritmo, con qué criterios cambia los precios y si el con- sumidor tiene alguna forma real de saberlo. Para expertos, el pro- blema central no es la tecnología sino la falta de reglas sobre su uso y la transparencia hacia el consumidor. Por ahora, las etique- tas electrónicas avanzan en los estantes mien- tras el debate político aumenta. SUPLEMENTO ESPECIAL NSA SHOW 2026
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