46 • Septiembre | Octubre 2026 • abasto.com • INDUSTRIA ALIMENTOS • Continúa de la pág. 44 Lo que el cliente no encuentra en otro lugar Benítez describe esos primeros años como “un viaje a lo inesperado”. Cada apertura traía una sorpresa nueva sobre lo que el cliente realmente buscaba. Las respuestas llegaron rápido. Un 78 % de los clientes empieza a frecuentar Fresco por sus productos agrícolas frescos, entre ellos frutas poco comunes como la pitahaya y el níspero cubano. El pescado, comprado directamente en los muelles, llega a los mos- tradores el mismo día en que baja del barco. Pero lo que más conmovió a Benítez fue otra cosa. “Al final del día, tu idioma es la canción más bonita que tú puedes escu- char en tu vida”, dice, recordando lo que los clientes le repetían una y otra vez: que hablaran su idioma, que conocieran su nombre, que su carnicero fuera alguien de verdad y no un mostrador anónimo. Esa idea, el cliente primero, siempre, se convirtió en la brújula de cada decisión. Fresco no firma contratos fijos con provee- dores: compra lo más fresco del momento y ofrece, según Benítez, el mejor precio, no necesariamente el más bajo. De manos corporativas a operación familiar En 2024, Southeastern Grocers, entonces matriz de la cadena, vendió Fresco al gru- po de inversionistas privados Fresco Retail Group, con sede en Coral Gables. Benítez cree que a los antiguos dueños todavía les pesa esa decisión: nunca imaginaron el crecimiento que vendría después. La nueva compañía llegó con energía renovada. Invierte en las tiendas, refresca la marca y, según Benítez, se preocupa ge- nuinamente por el cliente y por el equipo. La estructura privada también simplificó el día a día: ya no hay que atravesar una burocracia interminable para aprobar una idea. Basta con presentarla a una junta di- rectiva pequeña y cercana. Un nombre que por fin se entendió El cambio de Fresco y Más a Fresco Super- market no fue capricho. Muchos clientes no sabían qué tipo de negocio era Fresco y Más porque el nombre, aunque bonito, no decía nada: no anunciaba supermercado, ni tienda, ni mercado. Un estudio de mercado confirmó lo que el equipo sospechaba. La solución llegó de la misma fuente de siempre: el cliente. La palabra supermarket resolvió la confusión y, para Benítez, mejoró la manera en que la gente entiende a Fresco. Lo que viene: más tecnología, la misma pasión Con 26 tiendas y una década de aprendizaje encima, Fresco mira hacia adelante. Benítez adelanta una importante inversión en pro- gramas de lealtad, redes sociales, comercio electrónico y una aplicación móvil renova- da. Prefiere guardar los detalles como sor- presa, pero promete novedades pensadas siempre en facilitarle la vida al cliente. Aun así, insiste en que la tecnología no es el verdadero motor de Fresco. Lo es la gente: desde el CEO hasta quien recoge los carritos en el estacionamiento. “Cuando tú tienes asociados que están apasionados por lo que hacen, no hay límite”, asegura. Diez años después de aquel primer cie- rre como Winn-Dixie, Fresco Supermar- kets ya no es solo un supermercado: es, para muchos de sus clientes, un pedacito de su país. Y si algo tiene claro Sergio Be- nítez, es que la mejor parte de esta historia todavía está por escribirse.
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